5 razones por las que no debes reutilizar las tapas (twist - off) de las conservas
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5 razones por las que no debes reutilizar las tapas (twist - off) de las conservas

5 razones por las que no debes reutilizar las tapas (twist - off) de las conservas

Los que habéis vivido en una casa donde tradicionalmente se hacían conservas caseras, quizá tengáis el recuerdo de cómo nuestras madres (o padres) las cerraban utilizando tapas que “se quedaban” en casa año tras año. Con el tiempo, los frascos de cristal permanecían inalterables, pero esas tapas acababan con óxido, o se “pasaban de rosca” y había que buscar una alternativa en un enorme caja o bolsón de tapas viejas. Afortunadamente los tiempos han cambiado y ahora se pueden conseguir nuevas tapas a un precio muy económico.

A parte de comodidad y el ahorro de tiempo que supone el uso de unas tapas en perfectas condiciones y “a estrenar” te ofrecemos 5 razones por las que debes renovar las tapas twist-off (las de los tarros de toda la vida) cada vez que hagas conservas.

#1 Alteración de la junta de vacío

La junta de vacío es un pequeño resalte de goma impregnado alrededor de la superficie de la tapa. Ese resalte gomoso es el que entra en contacto con el borde del frasco. Cuando la tapa twist-off está nueva ese resalte está íntegro, después de su primer uso el resalte adopta la forma del borde frasco donde ha sido utilizado, por lo que su forma inicial queda permanentemente alterada. Esta alteración hace que el vacío en un nuevo uso no esté garantizado, con el peligro que esto supone.

#2 Deterioro de la laca

El interior de las tapas está recubierto por una laca que protege el metal oxidable (hojalata) de la propia tapa de la corrosión que producen la acidez de algunos alimentos. Por eso es desaconsejable, por ejemplo, utilizar este tipo de tapas para envasar encurtidos o vinagres.

Si la laca se deteriora, el óxido o la corrosión puede aparecer alterando la integridad y el sabor de los alimentos.

#3 Deformación de la tapa

Por lo general una tapa vieja suele costar mucho más esfuerzo abrirla, por lo que al final recurrimos a diferentes trucos que, en ocasiones, pueden deformar la tapa, abollarla, etc. Esto puede provocar que la tapa después no cierre correctamente, o no coja el vacío con lo que a los días, podemos perder el contenido de nuestra conserva.

#4 Corrosión pestañas

El metal de las tapas no es inoxidable. Se trata de un metal relativamente endeble (hoja - lata) que se oxida fácilmente si no se seca después de cada lavado, especialmente en las zonas donde no llega la laca, como las pestañas que hacen de rosca. Además de la salubridad, el hecho de que esas pestañas tengan óxido, aunque sea un poco, dificulta el cierre completo del frasco (con los problemas de vacío y seguridad que esto supone), y sobre todo su posterior apertura.

#5 Tu conserva lo vale

Elaborar conservas caseras es un hobby apasionante al que se emplea mucho ilusión, cariño y la mejor materia prima que tenemos a nuestro alcance. Es muy fácil y no tienen ningún riesgo si se hacen las cosas bien. Echar a perder todo este trabajo por no gastar 0,05 € por una tapa nueva no vale la pena. Los frascos, si no tienen ñeques o roturas siempre se pueden usar, pero las tapas, mejor SIEMPRE nuevas.

Etiquetas tapas conserva twis-off